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Adiós a mis redes sociales. No clickbait

RUBÉN SAN

Hace unos días te contaba lo que la gente que me conoce piensa de mí a raíz de enviarles un email pidiéndoles que se mojaran.

Gente comprometida, generosa, pero sobre todo y lo más importante: gente que me quiere. 

Y este detalle es el más importante para entender el post que estás a punto de leer. Te explico…

Llevo desde mi adolescencia hasta el día de hoy utilizando las redes sociales no solo como entretenimiento sino como un escaparate para promocionar cada uno de los proyectos en los que me he ido embarcando.

En su momento fue para dar viralidad a mi música y a las diferentes bandas con las que me involucré, después a los vídeos en mi faceta como creador audiovisual, hasta acabar difundiendo mi blog en el punto en el que me encuentro a día de hoy como emprendedor y nómada digital.

Bien, te cuento esto para que entiendas el proceso que me ha llevado a tomar la decisión de dejar mis redes sociales de manera indefinida.

Hace unas semanas, tuve la grata sorpresa de recibir aquí en Chiang Mai, Tailandia (mi actual residencia) la visita de mi primo Fernando.

Hacía muchos años que no lo veía, de hecho mis recuerdos hasta la fecha no iban más allá de los típicos encuentros navideños de familia, que en nuestro caso al estar tan alejados, él en Andalucía y yo en Barcelona, Sydney y Tailandia se hacía bastante difícil que se diera la ocasión de reencontrarnos..

Tras horas de una interesantísima conversación (de aquellas en las que te sientes capaz de cambiar el mundo reflexionando sobre la vida) nos dimos un abrazo y nos hicimos la foto de rigor para subirla a Instagram.

«Te paso la foto y te etiqueto en Instagram» le dije, a lo que me contestó: «lo siento pero es que yo no tengo ni quiero tener Instagram».

Mi primo es un chaval de poco más de 20 años, que recientemente acaba de terminar la carrera de medicina. La verdad es que no profundizamos más sobre ese tema de Instagram ni el porqué de su decisión al respecto de las redes sociales. ¿Y sabes qué? Tampoco nos hizo falta.

Ahí quedo la anécdota y sin más nos fundimos en un largo abrazo, dándonos las gracias por haber compartido esos momentos de interesante conversación, de agradecimiento a la vida, de conocernos más como seres humanos, de valorar lo que tenemos y de lanzarnos un te quiero. Sí sí, lo que lees, unos primos que apenas nos conocíamos pero que en unas horas sentimos una increíble conexión y agradecimos aquel momento que jamás pensamos que llegara a ocurrir y menos aún en Tailandia.

Y es que a veces suceden actos inesperados que hacen que pongamos la maquinaria a funcionar, para recordarnos las cosas que realmente son importantes en la vida, y no son muchas, pero cuando las tienes eres capaz de comerte el mundo con tu energía.

Te contaba que las redes sociales han ido muy ligadas a cada uno de los proyectos que he ido desarrollando y de esta forma he venido adquiriendo un falso rol de «persona popular» que se me ha quedado muy grande a día de hoy.

Verás, no es que haya sido un mega influencer o alguien de ese estilo pero sin darme cuenta me he ido transformando en una persona que utiliza las redes sociales no solo para entretenerme sino para evaluar mi nivel de éxito o reconocimiento en cada uno de los roles que he ido adquiriendo, y eso, te puedo decir a día de hoy que ha sido un clarísimo ERROR.

Error porque sin darme cuenta me he ido convirtiendo en una mala caricatura de lo que significa tener éxito en la vida.

Así que doy las gracias, en este caso a mi primo, por hechos tan simples pero tan poderosos como esa conversación, que sin saberlo me ha puesto ante los ojos, de la forma más sencilla y pura, la esencia de lo que significa tener éxito en la vida.

El éxito no está en un like, en alcanzar un número de seguidores, en sentirse popular porque guste o entretenga lo que haces. El éxito está en sentirse en paz, abrazar cuando lo sientas, decir te quiero sin pensar si eso toca, el éxito es abrir tu corazón y conocer que hay cosas hermosas dentro queriendo salir y sobretodo que estás haciendo lo posible por no retenerlas. Éxito es saber que con un momento de esos tan poderosos estás cambiando vidas y te estás cambiando la vida.

Puedes llamarme loco por pensar de estar manera y la verdad que no voy a negártelo, lo estoy y es por eso que voy a dejar de realizar las siguientes cosas a partir de los próximos días:

-Voy a dejar de acumular fotos bonitas en mi teléfono para publicarlas y que la gente le dé a me gusta.

-Voy a dejar de invertir tanto tiempo en que la gente conozca mi día a día. Eliminar la ansiedad que provoca tener que estar generando contenido para entretener a los demás.

-Voy a dejar de despistarme por el camino, deslumbrándome con falsas recompensas.

-Voy a eliminar mis cuentas de Instagram, Twitter y Periscope.

Y la razón más importante es porque quiero aprender a disfrutar de todo aquello que vea, lea, visite, descubra y pruebe. No compartirlo no significa no haberlo vivido. Tomar una foto o vídeo para uso personal no será lo mismo que tener que capturar una foto, vídeo o grabar una historia de Instagram para compartirlo con el mundo por el simple hecho de tener que indicar que he estado ahí «viviendo» aquello.

Sinceramente es duro reconocerlo pero he vivido con la venda en los ojos, me he engañado durante muchos años bajo el falso escudo de las redes sociales y es por eso que he decidido centrarme en lo que verdaderamente vale la pena: VIVIR.

Voy a cambiar mi rol de entretenimiento para empezar a ser útil y empezar a serme útil.

Me bajo del carro de la motivación por los likes, de esa aprobación y satisfacción irreal por la interacción en las redes. He perdido el tiempo y no quiero perderlo más.

A partir de ahora voy a centrarme en ayudarte a través del blog y no despistarme, orientando todo mi esfuerzo a que tú también seas capaz de conseguir tu propio cambio.

Y es que recibir un email contándome tu historia, tus miedos y tus ganas de querer cambiar las cosas es más que suficiente para entender de qué va esto y que mi verdadero propósito es ese, acompañarte en el proceso para que sientas que no estás solo y que somos muchos los que como tú, pasamos por lo mismo y estamos encontrado la salida al final de este túnel.

Por el momento he decidido que voy a conservar mi Facebook porque es la única red en la que no invierto tiempo de ocio y solo acudo a ella para interactuar con grupos relacionados con mi temática, para seguir aprendiendo en este apasionante pero complicado mundo del emprendimiento.

Además considero que Facebook puede ser útil para más adelante crear esas comunidades o grupos sobre los contenidos y materiales que más te interesen y te vaya presentando en el blog.

En estos días estoy haciendo limpieza en mi página de Facebook de todo aquello que huela a cuenta falsa o bot, con lo que, seamos 10, 100 o 1.000 al final, el objetivo va a seguir estando igual de claro.

Me da igual los me gusta o la gente que me siga, lo único que de verdad quiero es ayudarte a ti y a todos aquellos que de verdad queráis hacer un cambio real en vuestras vidas. Eso sí que merece la pena.

Y ese cambio lo vas a llevar a cabo con la ayuda del blog y de los contenidos que ya tienes disponibles y otros que vienen en camino, también gracias al contacto que estamos teniendo a través de la lista de suscripción gratuita de la cual puedes formar parte (si todavía no lo has hecho) descargando aquí tu regalo de bienvenida.

Por eso si decides estar en esta lista que sea porque has decidido plantearte las cosas desde lo sencillo, siendo muy honest@ con lo que encuentres dentro de ti, sin prisas, sin agobios, sin necesidad de fuegos de artificio o de ponerse la capa de super héroe, ya que de lo contrario no tendrá sentido todo lo que acabo de explicarte.

Por mi parte se acabó el entretener, se acabó el dispersar mi tiempo por el máximo número de medios sociales con el fin de que me conozcan.
No necesito encontrar reconocimiento a base de interacción en las redes sociales, necesito poder ayudar al máximo número de personas que sí necesiten de un cambio como el que yo estoy realizando.

Mi canal de Youtube no lo considero una red social, así que también voy a conservarlo por el momento, eso sí, huyendo de mi idea inicial de utilizarlo como escaparate para crecer en número de suscriptores con una creación de contenido regular.

A partir de ahora pienso usarlo como complemento de mis contenidos en el blog.

Cuando considere que vaya a aportarte valor, que ayude a mi comunidad, será cuando suba un vídeo. Por tanto, voy a dejar de centrar mis esfuerzos en generar contenido para Youtube como norma habitual.

Con todo esto te adelanto pues que dejarás de verme de forma tan asidua por las redes, de ver qué sitos visito, qué cosas como, dónde viajo, y qué pasa en mi día a día.

Voy a dejar de ser tu entretenimiento para esforzarme en aportar contenido útil para ti y toda aquella persona que realmente esté involucrada en conseguir un cambio personal, profesional y de vida.

Soy consciente de que con esta decisión reduzco el alcance pero de esta manera podré caminar con un foco más claro y en una única dirección.

Por tanto, no voy a tener la necesidad de mostrar algo si no creo que eso sea relevante para el objetivo de mi comunidad.

Una comunidad más identificada con mi misión, más controlada y no tan dispersa entre curiosos y gente a la que entretengo con mi vida por redes sociales como Instagram, Twitter y Periscope.

La decisión está tomada y tú no tienes de qué preocuparte, porque si decides estar conmigo en esto, vas a tener tiempo de conocer también quién soy como persona (de hecho eso estoy haciendo ahora y en todos mis anteriores posts), porque esta profesión no es como esos trabajos grises de oficina en los que estás deseando que llegue la hora de salir, esto es mucho más enriquecedor y es por eso que no voy a esconder mi esencia, mis sueños, mis ilusiones, mi locura y todo aquello que en mi pasado laboral he tenido que mostrar a cuenta gotas por el miedo a que no supieran entenderlo.

Dicho lo cual, este mes de abril voy a empezarlo sin Instagram, sin Twitter y sin Periscope.

Prefiero mostrarte una foto, un vídeo o una reflexión que venga incorporada en un post y que pueda aportarte más valor que no el simple hecho de darte algo para que te entretenga, veas dónde estoy o qué es lo que hago en ese momento.

Además, para mí va a ser más fácil identificar cuándo desconecto del trabajo para disfrutar de mis días libres (como cualquier otra persona) ya que será tan sencillo como dejar de abrir el email.

Y es que hasta ahora, especialmente con Instagram y Twitter, no desconecto, bien sea por estar leyendo mensajes, invirtiendo tiempo en chafardear, ver historias de otros, grabar las mías o hacer directos ante cualquier acontecimiento que se tercie.

Y la verdad, esa sensación de tener que contar algo para demostrar que sigo vivo… pues no, lo siento, pero se acabó. Es hora de aprender que a quien tengo que demostrárselo es a mí.

Lo siento si con esto piensas que te he decepcionado o si dejo de interesarte, pero es que ha llegado el momento de que me quite la venda de los ojos.

Esta es ahora mi nueva realidad, acertada o no, déjame que descubra si es la mejor forma de poder acompañar en un proceso de cambio hacia una vida mucho más enriquecedora para tod@s.

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SOBRE EL AUTOR DEL POST

SOBRE EL AUTOR DEL POST

Rubén San

Me despidieron del trabajo por no ser como ellos y aquel día empezó mi verdadera revolución.

Han pasado unos años y unas cuantas "horas de vuelo" desde entonces.

Hoy me considero un hombre libre, empezando a ser mi propio jefe, dueño del 100% de mi tiempo y de mi vida ¡y eso si que NO tiene precio! 

Puedes conocer más de mi historia aquí y descargar de forma gratuita mi guía:

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2 Comentarios

  1. SS

    Rubén estamos muy de acuerdo, tanto q te recomendamos canciones relacionadas con ese mismo pensamiento.Disfrutalas.”Para q el mundo lo vea”d Arnua Griso y “La venda”d Miki Núnez.”La comunidad S.S “te quiere.

    Responder
    • Rubén San

      Gracias por el comentario y por las recomendaciones 🙂 Las conocía, aunque reconozco que la de Arnau Griso es curiosa por su crítica a la sociedad actual valiéndose de sus mismas armas. Al final si no te paras a pensar qué estás haciendo te conviertes en todo aquello que por inercia tenemos a nuestro alrededor, sin saber muy bien por qué. Yo por lo pronto voy a probar a salirme de esa rueda y ver si soy capaz de empezar a disfrutar la cosas sin tener que fotografiarlas, retwittearlas o megustearlas. No va a ser fácil pero creo que valdrá la pena cambiar de mentalidad y actuar en consecuencia. Besos

      Responder

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