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¿Educamos o limitamos?

RUBÉN SAN

Siempre he dicho que tengo una tremenda flor en el culo en muchos aspectos de mi vida, y sobre el tema del que vengo a hablarte hoy no iba a ser menos.

Sois unos cuantos los que me escribís y me hablaís de situaciones familiares delicadas, de incomprensión, exigencia y autoestima baja que derivan en una situación de tremenda frustración, esa constante sensación de estar viviendo en un entorno demasiado intoxicado.

La influencia del entorno, de la familia, de nuestras propias creencias y en el trasfondo de todo, algo a lo que no le prestamos demasiada atención: el papel de la educación en todo este proceso.

Seguimos creyendo que una buena educación tiene que ver con el caca, culo, pedo, pis; cuando más bien significa ese valor que hace posible el disponer de las herramientas necesarias.

La educación es algo que te ayuda a encontrar tus alas/tu motor o por contra a convencerte de que tú no tienes nada de eso, de ahí la «responsabilidad» del asunto.

No hagas esto, no te subas ahí, no te ensucies, no toques eso, no llores, no me mires así…

Los niños somos así. Y digo somos porque soy consciente de que sigo arrastrando parte de esa rebeldía infantil y esas ganas del: ¿y por qué no?

Los niños NO razonan, los niños juegan, se mueven, disfrutan y también lloran.

Estaría genial intentar razonar de forma pausada y reflexiva con un niño, pero los niños juegan, se mueven, disfrutan…

No soy padre, pero siendo hijo y habiendo razonando más bien poco, a día de hoy puedo decirte que no me quejo del resultado.

No tengamos prisa por querer que los niños crezcan, porque crecer lo que se dice crecer… todos lo hacemos 🙂

No te olvides de que este adulto es la consecuencia de aquel niño/a Clic para tuitear

La educación no es algo solo exclusivo de padres, madres y docentes.

Por eso me apetece hablar en este post sobre la importancia del cómo nos estamos educando, porque considero que mucho tiene que ver con gran parte de esa frustración de la que te hablo al inicio de este post.

Nos quejamos con razón o sin ella de las cosas y perdemos más tiempo en eso que en jugar, movernos, disfrutar.

Quédate con el simil de la película: Peter Pan.

Tengo la gran fortuna (y aquí me pongo tierno) de haber recibido una educación con la dósis perfecta de «polvo de hadas» para ser capaz de flotar, el resto ya depende de mí. Y he de reconocer que soy un privilegiado y es por eso que comprendo (ahora que soy adulto) la alegría de este putX regalazo.

Por eso cuando leo tu historia comprendo que no sea fácil, y ¡ojo!, nadie ha dicho que lo sea, ni la tuya ni la mía, pero está claro que

en un entorno donde lo único que escuchas es que los niños no pueden tener alas, al final ¡acabarás por creértelo!

Educar, visto ahora sí, desde la perspectiva de un adulto es algo que… ¡tela marinera!

Por si fuera poco, y siguiendo esa tendencia sin sentido de hablar constantemente del abandono de la zona de confort, veo un intento de modernez mal entendido en eso de educar desde un lenguaje positivo (pero vacío) o más bien propositivo (de proponer cosas antes que prohibirlas) *no sé si existe tal palabra pero ahí la dejo, jajaja

Y a ver, no digo que educarnos desde ahí sea malo pero en definitiva, ¿recuerdas qué son los niños? pues eso, niños.

Se intenta cambiar el:

¡no toques eso!, por el: ¿quiéres saber qué es?

El: ¡no llores! por el: ¿qué es lo que pasa?, cuando estés listo podemos hablar de qué es lo que te pasa.

El: ¡no te ensucies! por el: si te vas a ensuciar, es necesario que cambies tu ropa por una más apropiada para jugar.

En resumidas cuentas, pienso que el remedio a «la enfermedad del limitar» no tiene por qué conseguirse desde esta modernez educacional.

Pienso que entonces se traslada demasiada responsabilidad a un simple chiquillo que lo único que quiere es saltar en los charcos y subirse a los árboles.

¿Significa eso que debemos permitir más?

Rotúndamente ¡NO!

Significa que ¡debemos disfrutarnos más!

Se nos olvida este increible regalo que está en nuestras manos, y pensamos que actuando de esa forma contribuiremos a desarrollar personas más responsables y conscientes, pero nos olvidamos por completo de que

para llegar a ser adulto, primero hay que vivir eso de ser niño, sin la responsabilidad de serlo.

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SOBRE EL AUTOR DEL POST

SOBRE EL AUTOR DEL POST

Rubén San

Me despidieron del trabajo por no ser como ellos y aquel día empezó mi verdadera revolución.

Han pasado unos años y unas cuantas "horas de vuelo" desde entonces.

Hoy me considero un hombre libre, empezando a ser mi propio jefe, dueño del 100% de mi tiempo y de mi vida ¡y eso si que NO tiene precio! 

Puedes conocer más de mi historia aquí y descargar de forma gratuita mi guía:

"MIEDO A LOS CAMBIOS"

Una guía sin adornos y directa al grano para que empieces a aplicar los conceptos que te llevarán disfrutar de tu proceso de cambio.

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