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Formación online: humo, pastillas y marketing milagroso

RUBÉN SAN

Hace unos días te contaba lo que está siendo para mí encontrarme con un Rubén nuevo en todo lo que supone este proceso de creación de un blog. Notar que hay cosas que se están removiendo en mí y que ni yo mismo tenía identificadas.

Hechos que me estaban alejando de mi verdadero yo, de mi esencia, de todo aquello que uno no debe esconder sino más bien lo contrario: potenciar.

Te contaba que dejaba mis redes sociales, que me bajaba del carro.

Que lo que he descubierto es el engaño del que he sido cómplice todos estos años y del que jamás he sido capaz de desprenderme hasta ahora, porque ni yo mismo he sabido hasta qué punto esa irrealidad se había merendado a mi verdadero yo.

Las redes sociales me explotaron en la cara, un duro golpe de realidad, una careta y una actitud ante la vida que dista enormemente de lo que en realidad quiero de ella.

Como te comentaba, la vida del like, del retwteet, del live, del medir mis logros con un «volumen vacío de realidad» y lleno de inseguridad que, paradojas de la vida, pareciera que yo siempre he tenido todo bajo control, un tipo seguro de si mismo y de todo lo que le rodea y sin embargo no.

Me estalló, y lo hizo en la cara, sin previo aviso.

También te explicaba en otro de mis posts, que el hecho de crear un blog implica (además de esta serie de procesos emocionales) una trastienda de conocimiento muy amplio para poder hacer de esto un medio con el que ganarme la vida dignamente. Y bien, justamente esa palabra es la que encierra el verdadero significado de este post.

¿Qué es para mí algo digno? ¿Dónde está el problema a la hora de ganarme la vida con esto?

Para ponerte en situación, te voy a contar que meses atrás incluso de que empezara a elaborar los textos, el contenido y diseño del blog, decidí empezar a cumplimentar con cursos de formación todo aquello que estaba aprendiendo de forma gratuita por internet acerca del mundo del blogging.

La forma de acelerar el desarrollo de cualquier cosa, a mi entender depende de 2 factores: conocimiento y práctica.

Como la práctica ya la estaba realizando a marchas forzadas con el conocimiento que iba adquiriendo gratis de internet, decidí invertir en lo primero, y es así como empecé a comprar cursos de formación.

Busqué a toda aquella gente que ya estaba viviendo de su negocio, que había leído y que gracias a sus blogs habían conseguido encontrar su voz y su modo de vida.

Sobre la parte técnica: que si funnels, que si webinars, que si copy, ingresos pasivos, seo, que si estrategias de venta, que si trucos y técnicas para facturar no sé cuantas cifras, en fin como te podrás imaginar una cantidad de inputs que te dejan la cabeza como un bombo.

Y luego, toda esa serie de formaciones más orientadas a que encuentres tu verdadero sentir, tu camino, tu misión o tu propósito.

Algunas más espirituales y otras elaboradas más desde el razonamiento, pero con una característica bastante común entre ellas: una forma de vender el producto basada en la escasez, con largas páginas de venta cortadas por un mismo patrón y con el único objetivo de tratar de vender más y no MEJOR.

Al final se trata del miedo a que pierdas la gran y única oportunidad de adquirir la pastilla salvadora, la te quita del dolor de cabeza en tu negocio, la que te libra del mareo de ¿por dónde empezar? o si me apuras, la que te corta la diarrea que provoca el vacío de no saber si vas a ser capaz de llevar tu proyecto adelante.

Esas mismas pastillas que encontramos en cualquier farmacia y que reducen o eliminan nuestros males cotidianos pero en este caso aplicado a los negocios online.

Con esto, quiero dejar muy claro que no pretendo meterme con nadie o decir que la formación online está en tela de juicio, es una farsa o está plagada de vendedores ambulantes, quede claro que ese NO es mi mensaje.

Yo he tenido la suerte (y es una forma de hablar) de ir adquiriendo una muy buena y útil formación hasta la fecha, impartida por personas con interesantes valores y sobre todo que se toman muy en serio su tiempo y su trabajo. ¿Entonces?

Obvio que encontraremos de todo en todos lados, gente más o menos honesta, gente más o menos cegados con y por el dinero o gente más o menos trasparente. Mi reflexión en este caso más va encaminada a algo tan sencillo pero que tanto estoy echando de menos ver en los negocios online, y es la increíble falta de sentido y empatía en nuestros discursos de venta.

La verdad es que estamos haciendo y nos estamos haciendo un flaco favor con esa forma ridícula de comunicar.

¿Tu objetivo como emprendedor es únicamente vender? ¿o es ayudar a tu «tribu» a que alcancen su meta ofreciendo soluciones a sus problemas?

Parece que el volumen y las cifras del más y mejor se han apoderado, y a la vez alejado, del verdadero sentido final de nuestras acciones..

No estamos entendiendo a esa persona, porque lo único que estamos haciendo es ¡tratar de VENDER nuestro puñetero producto!

Dicho de una forma más brusca: ¿hasta cuando vamos a seguir tratando a la gente de gilipXXllas con nuestro discurso?

Oye, porque probar a plantear soluciones alejándonos de la etiqueta de especialista, de rompedor de récords, de experiencia en el sector, experiencia en ventas, en negocios… ¡qué!, ¿cómo lo ves? 

Yo veo volumen, veo números, veo sacar pecho, veo delirios de grandeza, etiquetas a todo, veo humo en el discurso, veo pastillas y veo marketing milagroso.

Emprendedor online, no digo que tu speech no funcione o que tus cursos no sirvan, NO. Lo único que digo es que esa forma ridícula de ofrecerte, ni es honesta ni es transparente.

Y esto lo digo ahora, porque antes he sido uno más de todos esos aturdidos por el nivel de ruido. Aún adquiriendo buenas formaciones y sin la sensación de haber tirando el dinero, uno se deja ilusionar por aquellos objetos brillantes en forma de píldoras express, pastillas milagrosas, métodos, números y maneras de hacer, basadas en la experiencia «real» para que tu negocio online crezca, venda y sea rentable.

El problema está en que en nuestras cabezas siguen resonando las mismas frases de mierda de toda la vida: ¿y si este método es el definitivo? ¿y si éste realmente funciona? 

Un negocio necesita que sea rentable, que genere ventas, que automatice procesos, ok, sí, en eso estamos todos de acuerdo, pero… y todo eso ¿PARA QUÉ?

¿Por qué estoy pagando otro peaje del que no estoy convencido, por el simple hecho de llegar antes al destino?

NO todo vale y no a cualquier precio.

Así es como me encuentro a día de hoy, con otra dosis de realidad estallando nuevamente en toda mi cara morena.

Y es que mientras estudiaba todo este proceso de profesionalización de un blog y de las maneras de rentabilizarlo, he llegado a la conclusión de que no soy capaz de verme reflejado con un modelo de negocio en ocasiones tan huérfano de ética y transparencia.

Al menos de algo tan alejado de lo que significa para mí ganarme la vida ayudando a los demás.

Parece que lo único que importa es vender y cómo hacerlo para provocar la necesidad en el comprador, aunque eso implique olvidarte de tus propios principios o hacer la vista gorda. Aquí mientras compres todos felices. 

¿Para qué esta forma de actuar?, ¿para qué vivir de esto?

Así que nada, recientemente estas han sido algunas de las preguntas que me he ido formulado para intentar no desviarme del foco y coger las riendas de mi proyecto.

En estos días he decidido que voy a revisar y modificar (en el caso de que abunden) todos aquellos textos del blog que contribuyan a alimentar esa absurda manera de hacerte llegar un mensaje vacío de valor y carente de significado (al menos de mi verdadero significado) porque desde luego ese no soy yo.

Con el tiempo voy encontrando mi voz y la forma más honesta de convertir esta aventura en algo rentable en todos los aspectos, no solo para mí, sino para ti.

Así que, yo no quiero ser otro culpable más de todo este maldito ruido que no está dejando sordos, insensibles e idiotizados.

Eso sí, dame tiempo, estoy aprendiendo y descubriéndome en todo este proceso, así que te pido paciencia, creo que es momento de no correr tanto, bajar las revoluciones e ir caminando, si es necesario.

Esto no se trata de pagar el peaje y llegar antes al destino, sino más bien de llegar en condiciones y disfrutando del viaje.

¿Te suena toda esa propaganda electoral que inunda nuestros buzones en época de elecciones? Promesas, números y ganas de ganarte. Pues a eso me recuerda todo esto pero cambiando el papel por el correo electrónico.

Estoy desengañado, y no con mi proyecto, sino con ciertas sensaciones y maneras de hacer que descubro en la vida 2.0

-No generalices, que dirían algunos.

Y seguro que tendrán razón, puede que no sean una gran mayoría pero existen, y más de lo que te imaginas, aunque creas que a ti no te afecta.

Lo peor es pensar que algo no es peligroso porque parezca ridículo. Cuando Lo ridículo es darse cuenta del peligro cuando ya se ha convertido en lo peor.

Por tanto me bajo de este carro también, al final, a este paso veo que aunque llegue más tarde es mejor ir caminando a los sitios, ya que empiezo a ver las cosas a la velocidad correcta 😉

Y de todo esto saco una interesante enseñanza que voy a empezar a aplicar a partir de hoy mismo:

No te olvides de quién eres, y si no lo tienes claro, dedícale tiempo a ello, porque si no, puedes acabar siendo esclavo de algo que no te representa por mucha libertad que consigas por el camino.

Un negocio necesita de ventas pero unas ventas no hacen un negocio Clic para tuitear

Dicho esto, voy a dejar de replicar esos patrones que te enseñan que son más eficaces para vender tus productos o servicios por internet, y aunque en mi caso todavía sea pronto y me encuentre en un proceso bastante inicial del modelo de negocio, si es cierto que quiero ir dando los pasos necesarios, pero no para replicar aquello que dicen que es lo más efectivo, sino para que mi proyecto avance SIEMPRE unido a mis valores como persona.

Si para esto tengo que bajarme de otro nuevo carro, ¡bienvenida revelación! (y ya van unas cuantas en este mes) pero siento que de esta forma cada vez estoy más cerca de encontrar mi auténtica voz, mi plena libertad y por tanto la manera de ayudar (puede que a menos personas después de esto) pero en definitiva, a las personas correctas.

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SOBRE EL AUTOR DEL POST

SOBRE EL AUTOR DEL POST

Rubén San

Me despidieron del trabajo por no ser como ellos y aquel día empezó mi verdadera revolución.

Han pasado unos años y unas cuantas "horas de vuelo" desde entonces.

Hoy me considero un hombre libre, empezando a ser mi propio jefe, dueño del 100% de mi tiempo y de mi vida ¡y eso si que NO tiene precio! 

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