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Me despidieron por no ser como ellos

RUBÉN SAN

Año 2016 y podía decirse que me encontraba en un trabajo que no me desagradaba (ríete pero he llegado a tener muchos trabajos basura cero motivadores), además aquel último trabajo lo tenía muy cerca de casa, podía aparcar el coche en la misma puerta, había encontrado un entorno de trabajo agradable y estaba desarrollando unas funciones que animaban al optimismo.

Era un salto de calidad con respecto a lo que venia realizando años atrás, además recuerdo que el proceso de selección fue de lo más interesante y estoy convencido de que sacó lo mejor de mí para que finalmente decidieran darme el puesto.

Hay que saber agradecer cuando alguien ha hecho bien su trabajo y además lo ha hecho disfrutando.

Aquel proceso lo disfruté como entrevistado y como persona que ha estado detrás de otros procesos y seleccionando personas. Hay una diferencia abismal cuando disfrutas de tu trabajo y es por eso que no dudé en su día ni dudo ahora en volver a agradecer aquella oportunidad y la forma en la que se había llevado ese proceso de selección.

Podría decir sin temor a equivocarme que se trataba de una de las 3 entrevistas más interesantes de mi vida y de la que guardo un especial cariño incluso a día de hoy. ¿Qué bonito todo, no? Bien, sigamos…

4 de julio de 2016. Oficinas de esa misma empresa,  sala de reuniones en  donde tenían algo que comunicarme…

Responsable del departamento y responsable de recursos humanos en la sala esperando, estaba claro que buenas noticias no iban a ser, ¿o sí? pronto entenderás el porqué.

-“Bien Rubén, queremos comentarte que hemos decido no renovarte el contrato. La verdad que no hemos tenido ningún problema con tu trabajo pero se ha decidido no extenderlo, entiendo que puedas tener cualquier tipo de duda al respecto y es por eso que si puedo, intentaré resolvértela.”

No dudé un instante y con total tranquilidad respondí:

-“No. Muchas gracias por vuestro tiempo.”

-“Entonces te cuento, estos papeles son tu finiquito, esta hoja debes firmarla, esta otra también, bla bla bla…”

Sin trabajo, entrado en la treintena de edad y sin prestación por desempleo en ese momento. Fue en ese mismo instante en el que comprendí que de poco iba a servir pedir explicaciones a una decisión ya tomada.

Haber trabajado allí involucrándome como si fuera mi propia empresa no sirvió. Da igual las ganas, el compromiso o las palabras bonitas que queden en el camino. Ese 4 de julio de 2016 me encontraba con la cruda realidad de estar en la calle. Se acabó, recoge tus cosas.

Lo sorprendente en esta ocasión fue que mi cuerpo no me estaba mandando señales de alerta o ganas de pedir explicaciones.

Así que recogí mis cosas y lo único que pedí antes de salir por esa puerta fue que me dejaran mandar un último email a todos los trabajadores y compañeros de la empresa.

Este fue el resultado:

texto gracias despedida de la empresa

Email de despedida de la empresa

____

Buenos días chic@s

Este mail es simplemente para agradeceros el tiempo compartido, hoy acaba mi relación con XXXX y aunque este tipo de mails cuesten redactarlos creo que merece la pena el esfuerzo.

Agradezco a todos y todas las personas que me llevo en este saco de vivencias enriquecedoras, la formación y experiencia recibidas, las risas y momentos que hacen que un trabajo sea algo mas que eso.

Por todo ello os doy las gracias, a tod@s los que me habéis “sufrido” 😉 y a todos los que me habéis “disfrutado”, que estoy convencido de que alguno también sois.

Me voy con la cabeza bien alta y comprometido con mi trabajo hasta el día de hoy.

Las empresas están hechas de gente que las haga crecer, gente individual y diferente unas de otras por mucho que se persiga un mismo objetivo, genuinas, capaces de ser algo más que un número para hacerlas especiales y precisamente humanas, diferentes, atrayentes.

La humanidad puede tener diferentes caras y todas perfectamente válidas. Unos valores vitales y que todo el mundo debería aspirar a comprender. Al menos esa es mi idea de trabajador-empresa y por la que he luchado este tiempo.

Por todo ello me voy contento, feliz de la experiencia que me habéis brindado y con ganas de afrontar nuevos retos.

Un abrazo bien fuerte y os deseo la mejor de las suertes en vuestra vida profesional y personal.

Gracias.

____

El caso es que actué simple y llanamente desde el corazón y desde una profunda gratitud.

No te puedes llegar a imaginar la cantidad de mensajes bonitos y que van más allá de un simple gracias que recibí al cabo de los días (una ex compañera me los hizo llegar a mi correo personal) de gente, entiendo que agradecida e incluso de aquellos que prácticamente ni conocía en esa empresa.

¡Hasta del jefe de uno de los departamentos y que apenas había tenido trato con él!

Agradecía mis palabras y aprovechaba para decirme que había leído miles de mensajes de despedida en su vida pero jamás uno tan positivo e inspiracional como el mío.

Ya podéis imaginaros mi cara al leer esto. What?

Pensé, joer Rubén, es cierto que estás perdiendo un trabajo pero si en el fondo te has mostrado tal cual eres, has actuado con profesionalidad y no has basado tu felicidad en el dinero ni en competir por un status o privilegio dentro de la empresa y yendo siempre de cara ante cualquier imparcialidad. ¿Tienes motivos para estar triste?

La verdad es que no. Has perdido un trabajo pero en el cómputo general has ganado una enseñanza.

Me despidieron por no ser como ellos y eso es algo que ya es cuestión de gustos… Siendo honesto, de corazón te digo que no guardo ningún rencor, al revés les doy las gracias por darme las alas que tanto necesitaba.

Creo que tendemos a engañarnos pensando que el dinero nos dará la estabilidad que buscamos pero no, quizás pueda apaciguar nuestra temida incertidumbre que con frecuencia planea por nuestra cabeza pero realmente pienso que no es más que una de tantas excusas que utilizamos para verdaderamente no arriesgarnos a cambiar las cosas.

Han pasado varios años desde que envié ese email y todavía le sigo guardando un cariño especial cada vez que lo leo.

Recuerdo perfectamente esa sensación tan sorprendente pero a la vez tranquilizadora de saber que estás empezando a andar por el camino más interesante de la vida.

Mi nombre es Rubén y tengo algo más de 30 años.

De pequeño decía que quería ser payaso, inventor y creador de pócimas. (Santa paciencia la de mis padres).

En el camino se puede decir que he hecho casi de todo menos esas 3 cosas, fíjate si lo tenía claro jajaja.

Quizás lo que mejor resuma mi trayectoria es la palabra: inquieto.

Segundo de 4 hermanos: Lia, Rubén, Mateo y Gabriel.

Yo era una cabra loca que se subía a los árboles y con algo siempre entre manos. Recuerdo perfectamente la frase que tanto he oido de pequeño en casa: ¿Dónde está Rubén? No lo oigo, seguro que está tramando algo… (risa malévola).

Hijo del «Boni» y la»Enri», ambos profesores algo curtidos en eso de tratar a la chavalada en esa difícil etapa de transición de niño a adulto.

He de reconocer que quizás no he sido ni el mejor ejemplo de hermano, ni de hijo (y no porqué haya sido un demonio, que no ha sido ese mi caso) sino porqué creo que durante gran parte de mi vida he sido un completo ignorante de lo que verdaderamente hace que encuentres plenitud en la vida: Dar y recibir amor.

Sobre lo primero estoy aprendiendo y a cerca de lo segundo siempre he dicho que soy un completo afortunado y pronto te hablaré más en profundidad sobre ello.

De todos modos no nos desviemos del tema y ya habrá tiempo para que sigas conociéndome…

Así que ahí estaba yo, en la calle de nuevo, después de incontables experiencias laborales de todo tipo, una carrera finalizada pero nada vocacional y varias ideas laborales probadas para buscar sentirme feliz.

Quizás sin darme cuenta todo ese cóctel de experiencias estaba pidiéndome a gritos que dejara de probar y me dedicara más a profundizar en mí y en lo que había venido a hacer aquí.

De poco sirve probar en la búsqueda de la felicidad si no sabes ni siquiera quién eres Clic para tuitear

Por eso a día de hoy me repito a menudo esta frase:

¡Qué importante es estar dispuesto a ver, a sentir, a permitirse!

Ser un “opaco” emocionalmente hablando, hace más difícil sacar todo aquello que te impide avanzar, créeme, te lo digo por experiencia.

Debo reconocer que esa tarde del 4 de julio de 2016 algo dentro de mí estaba poniendo de su parte para que no me preocupara, estaba tranquilo, no sentía la necesidad de hacer las mil y una preguntas que a cualquiera le hubieran venido a la mente ante dicho desenlace.

Sorprendentemente y como digo, me encontraba en paz, sereno, vaciado profesionalmente pero conocedor de que ese 4 de julio algo importante empezaba a escribirse en esa maravillosa travesía hacia mi propia libertad.

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SOBRE EL AUTOR DEL POST

SOBRE EL AUTOR DEL POST

Rubén San

Me despidieron del trabajo por no ser como ellos y aquel día empezó mi verdadera revolución.

Han pasado unos años y unas cuantas "horas de vuelo" desde entonces.

Hoy me considero un hombre libre, empezando a ser mi propio jefe, dueño del 100% de mi tiempo y de mi vida ¡y eso si que NO tiene precio! 

Puedes conocer más de mi historia aquí y descargar de forma gratuita mi guía:

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